viernes, 31 de diciembre de 2021

Jamás se lo conté a alguien. De niño era escritor.

Las películas de fantasía me marcaban tanto cuando era niño, las de ficción sobre todo, que al terminar de verlas acababa con un montón de nuevas historias en mi cabeza dando vueltas por días. 

Un lugar mágico, un túnel del tiempo, un bosque en la nada. 

Tomaba papel y lapicero, dibujaba con palabras: lugares, personajes extraordinarios y conversaciones, mejor dicho un guión bastante denso.  

Sólo yo supe de su existencia, pero la magia se fue perdiendo, a medida que se iban alejando en una bolsa negra las aventuras y la ilusión de contar historias.



Sólo yo supe de su existencia, pero la magia se fue perdiendo, a medida que se iban alejando en una bolsa negra las aventuras y la ilusión de contar historias.



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